El gran cono de cemento y acero que domina el horizonte de Siracusa — visible incluso desde el Teatro Griego — es el santuario que recuerda la lacrimación de un cuadro de yeso de la Madonna, ocurrido en una casa de via degli Orti del 29 de agosto al 1 de septiembre de 1953: el evento mariano más célebre del siglo XX italiano. Diseñado por los franceses Michel Andrault y Pierre Parat, consagrado por Juan Pablo II en 1994, tiene una altura de 103 metros (74 solo la cubierta cónica) con un diámetro de 80: la cripta circular alberga el cuadro y las reliquias de las lágrimas. El efecto interno es poderoso: un cono de luz y nervaduras que converge hacia el cielo.
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