La Balata es el antiguo resbalón de piedra pulida donde los pescadores sacaban las barcas, hoy la 'terraza sobre el mar' del pueblo: losas doradas que descienden suavemente en el agua transparente, a pocos pasos de la plaza. Frente a ella, la Isla Piccola (o islote Brancati) con la villa solitaria que inspiró a escritores y directores, y más al sur la Isla Grande cerrando la bahía. Al atardecer es el punto más romántico de Marzamemi: aperitivo en las balate con los pies casi en el agua.
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