La playa salvaje de la Reserva de Vendicari: se llega entre almendros y algarrobos con un paseo desde el acceso en la carretera provincial, y se abren dunas, enebros y una larga lengua de arena casi siempre poco concurrida. Históricamente frecuentada también por el naturismo, es el lugar adecuado para quienes buscan silencio y naturaleza; sin servicios, llevar todo.
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